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Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez

Francisco García Torres: Enríquez 100

Palacio de Bellas Artes, Sala Manuel M. Ponce

Programa

Manuel Enríquez

Francisco García Torres, piano

Personas compositoras

Manuel Enríquez

Manuel Enríquez

México, 1926-1994

Originario de Ocotlán, Jalisco, fue una figura fundamental de la vanguardia musical en México. Se formó con Áurea Corona y Miguel Bernal Jiménez, perfeccionándose después en la Juilliard School con Ivan Galamian y Peter Mennin. En 1961, gracias a la beca Guggenheim, incursionó en la música electrónica en Columbia y Princeton bajo la guía de Stefan Wolpe. Como violinista, fue concertino de la Sinfónica de Guadalajara y fundó el célebre Cuarteto México, con el que realizó giras por Europa y América. Su labor docente y administrativa fue vasta: dirigió el Conservatorio Nacional y el Cenidim, donde impulsó la investigación electroacústica y virreinal. En 1979 fundó el Foro Internacional de Música Nueva (que hoy lleva su nombre), espacio vital para la difusión de la creación contemporánea. Distinguido como Creador Emérito y miembro de la Academia de Artes, su legado permanece como pilar de la identidad musical mexicana del siglo XX.

Nota al programa Para Alicia

Escrita por uno de los máximos renovadores del lenguaje musical en México, Para Alicia es una pieza que condensa el ingenio y el espíritu vanguardista de Manuel Enríquez. La obra fue dedicada a la destacada pianista y compositora Alicia Urreta, figura fundamental en la escena experimental del país y colaboradora cercana del autor. En esta pieza, Enríquez transforma el piano en un laboratorio sonoro a través del uso de técnicas extendidas. Mediante grafías y modos de ejecución no convencionales, el compositor explora nuevas texturas y posibilidades tímbricas, desafiando las capacidades tradicionales del instrumento. El resultado es un homenaje moderno y audaz que exige una gran destreza interpretativa, reflejando la estrecha relación artística entre el compositor y una de las intérpretes más brillantes de su generación.

Nota al programa Móvil I

Enríquez desarrolló en Móvil I una de las exploraciones más fascinantes sobre la forma y la libertad interpretativa. La obra se distingue por su carácter aleatorio, otorgando al pianista la facultad de decidir el orden de ejecución de las secciones o módulos musicales, lo que convierte a cada interpretación en una experiencia única e irrepetible. En esta pieza, Enríquez trasciende el uso convencional del teclado mediante la implementación de técnicas extendidas. El compositor invita al intérprete a explorar el piano no solo como un instrumento de percusión melódica, sino como un laboratorio de resonancias, utilizando recursos sonoros que expanden su paleta tímbrica tradicional. Móvil I es, en esencia, una estructura en constante flujo que desafía la rigidez de la partitura clásica y posiciona al intérprete como un cocreador de la narrativa sonora.

Nota al programa A lápiz

Dedicada a la pianista Alicia Urreta, quien la estrenó en Madrid, A lápiz representa un punto de inflexión en la producción de Manuel Enríquez. A diferencia de otras de sus obras para piano, esta pieza prescinde de las técnicas extendidas (como el uso del interior del instrumento), centrando su discurso en un lenguaje pianístico más tradicional pero profundamente vanguardista. La obra se divide en tres partes, cuyos títulos evocan el proceso del dibujo y las artes plásticas: Trazos, Delineado y Figuras. En el primer movimiento predominan gestos firmes y abstractos; el segundo sugiere una línea continua de carácter surrealista, mientras que el tercero utiliza segmentos aleatorios que otorgan al intérprete la libertad de configurar formas finales. Con un serialismo libre y personal, Enríquez logra una pieza de gran sutileza tímbrica que explora el contraste entre el rigor estructural y la flexibilidad de la forma.

Nota al programa Con anima

Es una de las obras más representativas del pensamiento maduro de Manuel Enríquez. La pieza está dedicada al eminente pianista y compositor alemán Gerhart Muench. En esta obra, el piano se aleja de su rol puramente melódico para convertirse en un generador de texturas complejas. Enríquez utiliza técnicas extendidas, como el rasgueado de cuerdas y el uso de armónicos dentro de la caja de resonancia, para crear una atmósfera de introspección y energía contenida. A diferencia de sus piezas más aleatorias, aquí se percibe un control estructural.

Nota al programa Hoy de ayer

Es una obra que encapsula la madurez estética de Enríquez y su fascinación por la elasticidad del tiempo musical. Aunque carece de una dedicatoria específica, la pieza funciona como un autorretrato sonoro donde el compositor confronta la tradición con la vanguardia, sugiriendo en su título una reflexión sobre la permanencia de la memoria en el presente. La obra se fundamenta en la interpretación aleatoria, otorgando al pianista la libertad de organizar ciertos bloques sonoros, lo que garantiza que cada ejecución sea una recreación única de la partitura. Enríquez expande la paleta tímbrica mediante el uso de técnicas extendidas, integrando el interior del piano.

Nota al programa Maxienia

La obra fue dedicada al pianista y compositor mexicano Max Lifchitz, quien ha sido un incansable promotor de la música latinoamericana en escenarios internacionales. A diferencia de otras exploraciones del autor que recurren al interior del piano o al azar, en esta obra Enríquez prescinde de las técnicas extendidas y de la interpretación aleatoria. Se trata de una pieza de escritura determinada, donde el control sobre el material sonoro es absoluto. La obra se caracteriza por un lenguaje postserial de gran virtuosismo, que exige una precisión rítmica impecable y una articulación clara del teclado. A través de contrastes dinámicos extremos y una densidad contrapuntística sofisticada, Maxienia rinde un homenaje intelectual a la destreza técnica de su dedicatario, consolidándose como una joya del modernismo mexicano.

Nota al programa Módulos para dos pianos

Es una pieza fundamental que explora la interacción espacial y temporal entre dos instrumentos. A diferencia de otras obras de Enríquez, esta composición prescinde de las técnicas extendidas, centrando su discurso en las posibilidades expresivas del teclado tradicional y el virtuosismo rítmico. La obra se estructura en dos movimientos claramente contrastados. El primero destaca por un rigor constructivista y una escritura determinada. Por el contrario, el segundo movimiento introduce la interpretación aleatoria, donde los pianistas deben gestionar módulos de información sonora con cierta libertad temporal. Esta forma móvil exige una escucha profunda y una sincronía orgánica entre ambos intérpretes, quienes deben reaccionar a los gestos del otro en tiempo real. Módulos es, así, una metáfora de la comunicación musical, donde la estructura fija del inicio cede ante la espontaneidad y el juego de azar controlado que define la vanguardia.

Nota al programa 1 x 4

Es una pieza que explora la multiplicidad sonora desde el teclado. Concebida para ser ejecutada por dos pianistas (ya sea a dos pianos o a cuatro manos), la obra funciona como un organismo único que se desdobla en cuatro centros de actividad rítmica y tímbrica. En 1x4, Enríquez integra el uso de técnicas extendidas, llevando a los intérpretes a intervenir las cuerdas y la caja de resonancia para extraer colores inusuales que expanden la naturaleza del instrumento. La obra alcanza su clímax en una sección de interpretación aleatoria, donde la estructura fija se rompe para permitir que el azar y la reacción mutua entre los músicos dicten el flujo del tiempo. Es una pieza de gran exigencia coordinativa que refleja la fascinación del compositor por la forma móvil, invitando al oyente a presenciar un diálogo sonoro que se reinventa en cada ejecución.

Intérprete

Francisco García Torres

Francisco García Torres

Originario de Cuernavaca. Es egresado de la Facultad de Música de la UNAM y del Conservatorio Regional de París. Formado bajo la tutela de Mauricio Ramos Viterbo, Alberto Cruzprieto y Judy Chin Cottet. Fue galardonado en el Concurso Nacional e Internacional José Jacinto Cuevas y ha participado en prestigiados festivales como Academie d’été de Niza y MusicAlp en Tignes, Francia. En México su actividad como solista y camerista lo ha llevado a los escenarios más importantes, incluyendo la Sala Manuel M. Ponce, el Auditorio Blas Galindo y el Munal, además de colaborar con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. Actualmente es pianista residente del Ensamble Cepromusic, con el que mantiene una presencia constante en el Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez.

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